Curro Cañete: “Detrás de cada ser humano hay una buena historia”.

Curro Cañete: “Detrás de cada ser humano hay una buena historia”.

Nos encontramos en la terraza del Dear Hotel, con vistas a la Gran Vía Madrileña. La misma donde hace años, recién llegado de Córdoba, sintió por primera vez la sensación de libertad. Invadido por ese sentimiento, tomó las riendas de su vida y se dedicó de lleno a aquello que le apasionaba: el periodismo. Su trabajo como organizador de eventos, sus crónicas sobre las fiestas más cool o sus entrevistas a grandes personajes del mundo de la literatura, el cine o la moda lo llevaron a codearse con algunos de los nombres más importantes de este país, de los cuales confiesa haber aprendido mucho. Hace unos meses, publicó Una nueva felicidad (Ed. DESTINO), su primer libro. Un viaje, a través de sus propias vivencias, que nos invita a algo que olvidamos con bastante frecuencia: la búsqueda de la felicidad.

 

Ángel Caballero: Quiero empezar la entrevista felicitándote por tu novela. Ya sabes que a mí me ha encantado, aunque, como cinéfilo que soy, te confieso que era más partidario del primer título que tenías pensado, “Como ser feliz y no morir en el intento”.

Curro Cañete: Muchas gracias. Tampoco habría estado mal ese título, porque fíjate que, muchas veces, cuanto más te esfuerzas por algo, puede ser que más de alejes de conseguirlo. De alguna manera, creo que aquel título tenía sentido al principio, en aquel momento en el que yo investigaba sobre la felicidad. Lo que ocurre es que luego el libro fue cogiendo un tono más intimista, más poético y más serio, y me di cuenta de que ya no era el título que mejor lo representaba.

A.C: Hablando del tono serio del libro… Recuerdo que cuando la escritora Silvia Grijalba y yo te acompañamos a presentarlo en Málaga, ella dijo que se había reído mucho leyéndolo. Me gustó cuando la escuché decir esto, porque yo no puedo estar más de acuerdo con ella…

C.C: Yo no buscaba hacer reír, pero creo que soy una persona que puede resultar cómica sin pretenderlo. Ya en el instituto o luego en la universidad, mi personaje le inspiraba a la gente, incluso, carcajadas. Supongo que por eso, en medio de mi drama, tengo la capacidad de hacer reír a los demás. Creo que eso es algo bueno…

A.C: Muy bueno. En Una nueva felicidad pasas del drama, a la comedia, a la lectura de autoayuda e, incluso, llegas a rozar la fantasía… Todo ello en una autobiografía.

C.C: Y también tiene entrevistas… Cuando decidí contar la historia de un periodista al que le encargan un libro sobre la felicidad, quise hacer una obra creativa en la que pudiera entrar todo, pero sin perder la belleza por la escritura y por otras tantas cosas que me interesaban. Mi intención era, además de hacer una novela con ritmo, reflejar enseñanzas que pudieran inspirar a la gente. Pienso que si la vida es un juego en el que todos estamos aprendiendo, yo quiero colaborar ayudando en lo que pueda a que alguien abra los ojos en algún aspecto que lo necesite. Así que de todo lo que yo había vivido, de todo lo que yo había aprendido, de todo lo que había estudiado, de todas las entrevistas que había hecho… quise meter en la historia todo aquello que para mí, en algún momento, fue importante y me había servido.

 

 

A.C: Te confieso que cuando veo algún programa de entrevistas en el que alguien va a contar sus miserias, sus relaciones personales e, incluso, sexuales… Yo siento un enorme pudor y me pregunto cómo esa persona puede ir luego por la calle sabiendo que mucha de la gente desconocida con las que se cruza tiene toda esa información de él o ella. Tú, en esta autobiografía, aunque de un modo mucho más elegante, también te abres en canal y nos desvelas episodios de tu vida muy duros e íntimos. ¿No sentiste ese pudor a la hora de contar este tipo de cosas? Y sin cobrar lo que se cobra en esos programas…

C.C: ¡Claro! (Risas) Yo creo que si haces eso tienes que hacerlo muy bien, y me preocupé mucho en hacerlo así. Se puede contar lo mismo, pero haciéndolo en un medio o en otro, puede resultar algo muy diferente. Yo quería contar todas esas cosas que habían sido muy importantes para mí con el fin de que pudieran servir a todos los que lo leyeran el libro. Quería que fuera un relato único, y la única manera de hacerlo era contar mi propia historia desde la verdad, desde el amor y desde aquello en lo que yo creo. Me decidí como nunca lo había hecho a contar las cosas más importantes que había experimentado en esos treinta y cinco años.

A.C: También hablas mucho del miedo… y de lo importante que es enfrentarnos a lo que nos asusta.

C.C: Sí, porque no puedes vivir tu vida si no te atreves a vencer el miedo. Siempre que hay un miedo, muchas veces, detrás hay un deseo. Y casi todos los deseos reales e importantes implican vencer un miedo. De ahí que la valentía implique identificar los propios temores y decidir atravesarlos. A mí me parece que ya es hora de vencer los miedos, de atrevernos a vivir como queremos y con todas las consecuencias, y de no dejarnos limitar por los temores. Yo decidí que no iba a limitar mi vida por ningún miedo, pasara lo que pasara. Esa fue mi decisión. Creo que fue una buena elección… A mí me fue bien y por eso lo comparto en el libro.

 

 

A.C: Siempre he pensado que tengo un buen libro entre las manos cuando la historia que te están contando te atrapa y te hace conectar de algún modo. Tú hablas de sentimientos muy humanos por los que todos hemos pasado: los celos, el descubrir nuevas sensaciones, el miedo del que hablábamos o algo tan trivial y tan común como perder un teléfono.

C.C: Con cosas como la del teléfono, te das cuenta de que vivimos con tantos estímulos externos que no nos paramos a mirar dentro de nosotros mismos. Pasamos por alto cosas tan importantes como qué siento, quién soy, qué quiero o qué necesito en este momento. Si tú te desapegas y desconectas el teléfono (en mi caso, porque la primera vez me lo robaron), puedes conectar contigo mismo.

A.C: Recuerdo que la primera vez que leí uno de tus artículos pensé que tu estilo me recordaba mucho a los relatos de Truman Capote, cuando comentaba la sociedad del momento en la que él se movía. Con este libro me vienen  a la cabeza otros referentes que me encantan, como Oscar Wilde, y de los que, además, tú no reniegas.

C.C: Por supuesto. Tú fíjate que mi gato se llama Truman… (Risas) Yo creo que tenemos que inspirarnos en personas que nos gustan. A mi Capote me gusta mucho, no tanto en lo personal, por cómo acabó, los problemas de adicciones que tenía o las mentiras que contaba, pero sí en lo profesional. Él tenía un compromiso muy grande con la escritura y, además, lo hacía muy bien. Me gustaba mucho su manera de entrevistar y, por ejemplo, cuando yo os hacía las entrevistas para Vanity Fair también lo tenía muy presente. Era una manera muy creativa la que tenía de hacer las entrevistas y de redactarlas. Así que, de alguna manera, ha sido uno de mis grandes referentes, por lo que me hace mucha ilusión que me digas esto.

 

A.C: Tú siempre haces tus críticas desde el respeto y el cariño, sin recurrir al insulto fácil y sin perder de vista que detrás de un trabajo suele haber un esfuerzo y un compromiso.

C.C: Es que esa no es mi opción en la vida. Como periodista, siempre he tratado de contribuir a que los demás puedan seguir construyendo sus sueños, haciendo aquello en lo que creen. Trato de destacar lo bueno, lo que me gusta, de lo que tengo que hablar y fijarme en lo positivo. No comparto un periodismo destructivo, ni una crítica mordaz. No me interesa eso, y no lo he hecho jamás. También te digo que era algo muy difícil, porque, como bien sabes, en el periodismo actual se nos exigen titulares que sean más agresivos, que estén más cerca del cotilleo o del juicio fácil. A mí eso no me interesaba y, afortunadamente, como me trabajo mucho las entrevistas, las crónicas… Creo que conseguí hacerlo de una manera hermosa y que, al mismo tiempo, gustara a los protagonistas de la historia y a los lectores. Nunca participaría de un juego en el que el ganador es el que hunde al otro.

A.C: Te has pasado años escribiendo crónicas de fiestas y eventos. Desde fuera, puede parecer que los famosos viven una especie de fiesta sin fin, cuando, de hecho, la promoción es una parte más del trabajo…

C.C: Que no sólo puede llegar a ser cansada, sino que, además, tienes que tener cuidado. Es importante recordar en todo momento que estás trabajando y no irte a la barra libre de turno, porque, noche tras noche, puedes acabar alcohólico, como le pasó a Truman Capote… Al principio, cuando llegué a Madrid, me gustaba mucho ir a estrenos y a este tipo de fiestas, pero luego me cansé y me di cuenta que me lo pasaba mucho mejor tomando algo con un amigo en Malasaña. Ahora solo voy a lo que de verdad me gusta, a lo que quiero apoyar… No quería pasar otros tantos años de mi vida yendo de evento en evento.

A.C: Puede que, a lo mejor, fueras más feliz tomando algo con un amigo, porque podías ser tú mismo y no como se espera que seas y te comportes en esos sitios.

C.C: Por supuesto. Ese es un juego en el que estamos metidos todos los que estamos ahí, desde los periodistas que cubrimos el acto a los actores y otros artistas que también vais. Yo creo que también está bien poder ponerte una máscara y jugar a eso, pero siempre y cuando sea algo anecdótico y no hagas de ello una parte esencial de tu vida, porque puedes correr el riesgo de llegar a sentirte muy vacío. Y no siempre hay que llevar la máscara… Uno puede ser como es, y participar de todo eso desde la autenticidad.

 

A.C: En estos años, ¿Te has encontrado más rostros o más máscaras?

C.C: Pues, por ejemplo, yo a ti siempre te he visto como una persona muy autentica. Conmigo te has mostrado desde la verdad y desde la autenticidad. Al menos a mí me ha dado esa impresión.

A.C: ¡Qué va! Eso es porque yo, de vez en cuando, soy un buen actor… (Risas)

C.C: Pues entonces me las colao… (Risas)

A.C: Bromas aparte, y volviendo a ti que hoy eres al que le toca ser el entrevistado… Ya que estamos hablando de sinceridad, tanto que hemos hablado (y que hablas en tu libro) de la felicidad… ¿De verdad has llegado a encontrarla?

C.C: De seis años para acá, mi vida ha cambiado completamente. Si al Curro que yo era, le dijéramos en qué punto de la vida iba a estar yo ahora, no se lo creería. Por eso pienso que somos capaces de todo lo que nos propongamos, pero que nosotros mismos nos ponemos limitaciones mentales. Yo sí que he encontrado la felicidad, porque afronto la vida desde otro sitio. Antes lo hacía desde el temor, desde el qué dirán, desde la aprobación de los demás… y ahora lo hago desde donde yo considero y creo. Me paro a pensar qué es lo que de verdad quiero y actúo en consecuencia yendo a por ello. A mí eso me parece que lo cambia todo. Y, desde mi punto de vista, la felicidad se acerca bastante a eso.

 

A.C: Tener éxito en tu carrera te ha llevado a conocer a gente importante a la que admirabas, como Maruja Torres, Pedro Almodóvar, Alaska o Elvira Lindo. Por lo general, después de tratarlos en las distancias cortas, esa admiración que sentías ¿ha aumentado o ha disminuido?

C.C: Pues la verdad es que no me han decepcionado. He conocido a gente maravillosa, me han abierto las puertas de su casa y me han puesto todas las facilidades. Yo creo que lo de no hacer daño al otro es algo que se transmite, y en el momento en el que ven que eres alguien que no va buscando agredirles de algún modo, a mí me han abierto las puertas de par en par. He aprendido muchísimo de todos ellos, y sigo aprendiendo. Lo que también ocurre es que a mí me gustan las historias más allá del personaje, y me da igual si vienen de un escritor famoso o de una barrendera de la calle. Soy periodista y escritor, y lo que de verdad me interesa es lo que hay detrás de cualquier ser humano. Ya no me atraen tanto los oropeles de la fama y los relumbrones de la popularidad. Detrás de cada ser humano hay una historia, y eso es lo que a mí me interesa.

A.C: ¿Cuáles son tus próximos proyectos como escritor?

C.C: La verdad es que le he dedicado tantos años a este libro, me he atrevido tanto y, a su vez, él me ha dado tanto a mí que lo del segundo libro va a estar complicado. Pero creo que voy a darle lo mismo al segundo libro cuando llegue, y será algo grande… porque quiero que así sea.

A.C: Curro, gracias por sentarte hoy a charlar conmigo. Gracias por hacerme disfrutar tanto con tus crónicas y haberme hecho participe de ellas en algunas ocasiones. Gracias por invitarme a reflexionar con tu libro.

C.C: Gracias a ti.

 

TEXTO: ÁNGEL CABALLERO

FOTOGRAFÍAS: MOISÉS FERNÁNDEZ ACOSTA

PRODUCCIÓN: JAIME PALACIOS

VESTUARIO ÁNGEL CABALLERO: Sudadera CALVIN KLEIN JEANS, Pantalón PUll&BEAR, Botas SERGIO SERRANO y reloj GUESS.

AGRADECIMIENTOS: DEAR HOTEL MADRID, MATILDE VILLEGAS. 

 

PRÓXIMAMENTE AlgoPasaCom… CHRISTIAN SÁNCHEZ.